GonzaloVillar

Acorde a la ciencia
La música nos emociona. Puede llevarnos a la euforia y a que nuestro cuerpo se mueva de forma involuntaria o tocarnos el alma y hacernos llorar.

Big Van Ciencia
Colectivo de científicos, investigadores (e incluso algún ingeniero) que se dedican a divulgar la ciencia con humor, frikor, pero ojo, también rigor.

Amautas
Participé en Amautas, plataforma de ciencia de Santaolalla y Edelstein, y creé el curso “La ciencia en la industria” con Javier. ¡Una experiencia increíble!
Gonzalo Villar
“Me llamo Gonzalo Villar y soy ingeniero industrial. ¿Eso me define? ¡Qué va! Soy muchas más cosas: padre, actor, cinéfilo, pianista o lector voraz.”


Holi
Gonzalo Villar:
Ingeniero, friki y músico sin prejuicios
Me llamo Gonzalo Villar y soy ingeniero industrial, así que me flipa la ciencia, comprender el porqué de las cosas… entender cómo funciona el Universo.
Y soy friki, MUY friki: amo a Batman, Chewbacca, Samsagaz Gamyi y Emmet Brown.
Pero hay otras cosas que me encantan…

Actuaciones de Gonzalo Villar
Si quieres estar al tanto de mis próximas actuaciones, este es tu sitio.
Acorde a la ciencia: la ciencia de por qué la música nos emociona
19/11/26
Sala Gonzalo de Berceo, Calvo Sotelo 11, Logroño
BigVan Ciencia en la Universidad de La Rioja
10/11/26
Aula Magna del Edificio Quintiliano (Universidad de La Rioja)
14/11/26
Sala Negra Café Teatro

Testimonios
"No lo digo yo,
lo dicen ellos"

Mis cuentos más recientes

Soy clavadito a Bradley Cooper
Cada vez me parezco más a Bradley Cooper, y hay que ver lo guapo que es Bradley Cooper. A ver, que quizá a ti no te lo parezca, pero a mí, desde mi masculinidad sana, sí me lo parece. La pena es que el parecido no es físico, así que tendré que seguir lidiando con

Cuatro mil kiwis
Hacía calor. Era verano, así que puede parecer un dato insignificante, pero fue la razón de que estuviese estudiando —mecánica industrial, matemáticas I, termodinámica… a saber— en la terraza del primer piso de la casa de mis padres. Era uno de esos días, o al menos eso recuerdo, en los que el calor es pegajoso,

Esa nota
Se acabó el café y se quedó allí sentado, sin moverse, mirando hacia ningún sitio. Aquel era el primer día en mucho tiempo que no salía a la terraza de la cocina. Ese gesto —posar el tazón vacío sobre la mesa y girar la cabeza hacia la ventana— se había convertido en un ritual: cada
